
Pasar de crowdfunding a crowd validation es hacer las cosas bien. Haremos un repaso al concepto de crowd validation y veremos por qué se debería tener en cuenta para cualquier proyecto que quiera tener éxito. Viendo claves para vuestros proyectos. ¡Vamos allá!
Como os decía, analizaremos claves importantes para vuestros proyectos y lo haremos con ejemplos reales, de proyectos lanzados.
Seguimos con la lista de vídeos en el canal de vanacco en Youtube. En esta ocasión es la lista donde hablamos de crowdfunding y de herramientas para emprender.
En este vídeo veremos el contenido del tutorial y ejemplos reales para aplicar claves a vuestros proyectos. ¡Vamos a ello!
Durante más de quince años, cuando alguien hablaba de lanzar un proyecto, la conversación terminaba casi siempre en el mismo punto: conseguir financiación. Parecía que el mayor obstáculo para cualquier emprendedor era reunir el dinero suficiente para fabricar un producto, desarrollar un servicio o poner en marcha una empresa.
El crowdfunding ayudó a miles de personas a superar esa barrera y demostró que una comunidad podía convertirse en el mejor aliado para impulsar nuevas ideas. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos descubierto que el verdadero problema nunca fue únicamente la financiación. El verdadero desafío consiste en saber si existe un mercado dispuesto a comprar aquello que queremos crear. Ahí es donde la crowd validation empieza a cambiar por completo las reglas del juego.
¿Lo importante es financiarte o validar?
La mayoría de proyectos que fracasan no lo hacen porque les falte dinero. Fracasan porque desarrollan soluciones que nadie esperaba, fabrican productos que generan poco interés o invierten meses de trabajo antes de descubrir que el mercado no comparte el entusiasmo de sus creadores. Conseguir financiación puede retrasar ese descubrimiento, pero no evita el problema. De hecho, en muchas ocasiones ocurre exactamente lo contrario: disponer de más recursos permite seguir invirtiendo en una dirección equivocada durante más tiempo. Por eso cada vez resulta más importante hablar de validación antes que de financiación.
En este artículo quiero compartir una reflexión basada en dieciséis años trabajando junto a cientos de proyectos. Empezaremos recordando qué aprendimos con Projeggt, una de las primeras plataformas de crowdfunding nacidas en España, y veremos cómo toda esa experiencia nos ha llevado a crear Ribele, una plataforma construida alrededor del concepto de crowd validation. Porque antes de vender, antes de fabricar y, por supuesto, antes de buscar financiación, existe una pregunta mucho más importante que cualquier otra: ¿realmente hay personas esperando lo que estás construyendo?
Durante muchos años hemos confundido el objetivo con la herramienta. Cuando alguien decía que quería lanzar un proyecto, automáticamente pensábamos en cómo conseguir dinero para hacerlo realidad. Buscábamos inversores, préstamos, subvenciones o campañas de crowdfunding que permitieran reunir el presupuesto necesario para empezar. Sin embargo, pocas veces nos deteníamos a responder una pregunta mucho más sencilla y mucho más importante: ¿qué ocurre si nadie quiere comprar ese producto una vez exista? Conseguir financiación puede resolver un problema económico, pero nunca resolverá la falta de interés del mercado.

Imaginemos una emprendedora que quiere lanzar una botella inteligente capaz de analizar la hidratación de quien la utiliza. Antes de fabricar miles de unidades podría presentar el concepto en una plataforma basada en crowd validation, mostrar distintos diseños, explicar la tecnología que pretende desarrollar y pedir a la comunidad que vote, comente y plantee mejoras. Quizá descubra que las personas valoran mucho más una batería con mayor autonomía que las funciones inteligentes previstas inicialmente. Tal vez detecte que el mercado objetivo no son deportistas, sino trabajadores que pasan muchas horas en oficinas. Incluso podría comprobar que existe un interés mucho mayor por una versión más sencilla y asequible. Toda esa información tiene un valor infinitamente superior al dinero que habría conseguido fabricando una primera versión equivocada.
La crowd validation cambia completamente la forma de entender el nacimiento de un proyecto porque convierte a la comunidad en un sistema de aprendizaje continuo. Ya no se trata únicamente de preguntar si alguien estaría dispuesto a comprar, sino de comprender por qué compraría, qué espera recibir y qué aspectos deberían cambiar antes de invertir recursos. En lugar de perseguir financiación para construir una idea, empezamos construyendo una idea que el mercado realmente desea financiar. Parece un pequeño cambio de enfoque, pero en realidad transforma toda la estrategia de lanzamiento.
De Projeggt a Ribele, lo que hemos aprendido en 16 años
En 2011 participé en el lanzamiento de Projeggt, una de las primeras plataformas de crowdfunding creadas en España. En aquel momento el crowdfunding representaba una auténtica revolución. Por primera vez cualquier persona podía presentar una idea directamente al mercado sin depender exclusivamente de bancos, grandes empresas o inversores profesionales. Miles de emprendedores encontraron una nueva forma de convertir sus proyectos en realidad y demostraron que las comunidades podían convertirse en el mejor motor para impulsar la innovación. Aquella experiencia marcó profundamente mi manera de entender el emprendimiento y me permitió acompañar a cientos de campañas durante los años siguientes.
Sin embargo, trabajar durante tantos años junto a emprendedores también permitió detectar un patrón que se repetía constantemente. Muchos proyectos conseguían alcanzar su objetivo económico, pero una vez terminaba la campaña comenzaban los verdaderos problemas. Aparecían retrasos en la producción, aumentaban los costes previstos, surgían dificultades logísticas o simplemente el interés inicial desaparecía cuando era necesario mantener las ventas a largo plazo. Haber conseguido financiación no garantizaba haber construido un negocio sostenible. La campaña era un éxito, pero la empresa seguía enfrentándose al mismo reto de siempre: encontrar un mercado capaz de sostenerla en el tiempo.
Toda esa experiencia ha sido el punto de partida de Ribele. Después de dieciséis años observando cómo nacen, crecen y, en ocasiones, desaparecen cientos de proyectos, la conclusión resulta evidente: necesitamos validar mucho antes de intentar financiar. Por eso Ribele nace alrededor del concepto de crowd validation, permitiendo que las comunidades participen desde las primeras fases de desarrollo mediante votos, comentarios, propuestas y preventas cuando el proyecto ya ha demostrado suficiente interés. El objetivo deja de ser únicamente recaudar dinero para empezar a construir proyectos que lleguen al mercado con muchas más probabilidades de éxito, porque cada decisión importante habrá sido contrastada previamente con las personas que podrían convertirse en sus futuros clientes.
El crowdfunding se centra en la financiación, pero no debería
Cuando el crowdfunding comenzó a popularizarse, uno de sus mayores valores era precisamente la validación. Una campaña no solo servía para recaudar dinero, sino para comprobar si existían personas reales dispuestas a apoyar una idea antes de que el producto llegara al mercado. Cada aportación era una demostración de interés, cada comentario ofrecía información valiosa y cada persona que compartía la campaña estaba enviando una señal muy clara sobre el potencial del proyecto. En cierto modo, el crowdfunding ya contenía el ADN de la crowd validation, aunque con el paso de los años esa función quedó eclipsada por el componente económico.
A medida que el sector fue creciendo, muchas campañas empezaron a medirse únicamente por la cantidad de dinero recaudada. Las noticias hablaban de millones de euros conseguidos en pocas horas, de récords históricos y de campañas espectaculares, mientras la conversación sobre el aprendizaje obtenido durante el proceso iba desapareciendo. Sin embargo, el verdadero valor seguía estando en otro lugar. Una campaña que recauda menos de lo esperado puede ofrecer información extraordinariamente útil para replantear una propuesta de valor, redefinir el público objetivo o descubrir necesidades que el equipo no había identificado. Incluso un aparente fracaso puede convertirse en el primer paso hacia un producto mucho mejor.
Imaginemos un equipo que desarrolla una mochila modular para trabajadores en remoto. Durante la fase de crowd validation, la comunidad empieza a comentar que lo realmente interesante no es la mochila en sí, sino un sistema para transportar de forma segura el portátil y los accesorios tecnológicos. Ese feedback puede llevar al equipo a rediseñar completamente el producto antes de invertir en moldes, fabricación y distribución. Si ese aprendizaje llega durante la validación, supone un ahorro enorme de tiempo y dinero. Si llega después de fabricar miles de unidades, probablemente ya sea demasiado tarde.
La crowd validation pone el acento en lo importante
La gran diferencia entre el crowdfunding tradicional y la crowd validation no está en la tecnología ni en la plataforma utilizada. La diferencia está en la pregunta que hacemos a la comunidad. Mientras el crowdfunding suele preguntar “¿quieres apoyar este proyecto con tu dinero?”, la crowd validation empieza preguntando “¿es este el proyecto que realmente quieres que exista?”. Ese pequeño cambio transforma completamente la conversación entre creadores y futuros clientes.

Cuando una comunidad participa desde el principio, deja de ser una audiencia pasiva para convertirse en parte del proceso de construcción. Los votos permiten identificar las propuestas con mayor potencial, los comentarios ayudan a detectar puntos débiles y las conversaciones revelan necesidades que muchas veces ni siquiera habían sido contempladas por el equipo creador. La inteligencia colectiva empieza a actuar como un sistema de aprendizaje continuo donde cada interacción aporta información que reduce la incertidumbre del proyecto.
Pensemos en alguien que quiere lanzar una nueva plataforma para aprender idiomas mediante inteligencia artificial. En lugar de invertir un año entero desarrollando todas las funcionalidades imaginables, podría presentar diferentes enfoques a la comunidad. Quizá descubra que los usuarios no buscan otro curso tradicional, sino conversaciones prácticas para preparar entrevistas de trabajo en otros idiomas. Tal vez la comunidad vote mayoritariamente por una experiencia centrada en viajes internacionales o por clases específicas para profesionales sanitarios. La crowd validation convierte esas preferencias en datos accionables antes de que el equipo haya consumido la mayor parte de sus recursos.
La financiación se acaba sin ventas y rentabilidad
Uno de los mayores errores que puede cometer cualquier emprendedor consiste en pensar que disponer de financiación significa haber resuelto los problemas del negocio. La financiación siempre tiene un límite. El dinero obtenido mediante una campaña, un préstamo o una inversión termina gastándose. Lo único que mantiene vivo un proyecto a largo plazo son las ventas repetidas y la capacidad de generar rentabilidad de forma sostenida.
Durante años hemos visto proyectos que comenzaron con campañas extraordinarias y que, sin embargo, desaparecieron pocos meses después. No porque estuvieran mal gestionados, sino porque confundieron el entusiasmo inicial con la existencia de un mercado estable. Conseguir miles de apoyos durante un lanzamiento puede ser una magnífica noticia, pero construir una empresa requiere mantener ese interés durante años. Ahí es donde la validación previa adquiere un valor enorme, porque permite comprender qué esperan realmente los clientes y cómo evolucionan sus necesidades.
Imaginemos una startup que desarrolla un sistema doméstico para cultivar verduras mediante hidroponía. Una campaña puede recaudar una cantidad importante gracias al atractivo de la innovación, pero la crowd validation puede revelar algo todavía más valioso: que los usuarios están mucho más interesados en recibir cápsulas de cultivo por suscripción que en el dispositivo inicial. Ese descubrimiento cambia completamente el modelo de negocio. El producto deja de depender exclusivamente de una venta puntual y pasa a construir ingresos recurrentes capaces de sostener la empresa durante muchos años.
Acabar con los proyectos que son agujeros negros
Todos conocemos proyectos que parecen absorber recursos de forma infinita. Equipos que llevan años desarrollando una aplicación que nunca termina de lanzarse, productos que cambian constantemente de dirección o empresas que siguen invirtiendo porque creen que el éxito llegará con la siguiente versión. Son auténticos agujeros negros para el tiempo, el dinero y la energía de quienes participan en ellos. El problema no suele estar en la falta de esfuerzo, sino en la ausencia de validación continua.

La crowd validation permite detectar mucho antes cuándo una idea necesita cambiar de rumbo o, incluso, cuándo resulta más inteligente abandonarla. Aunque pueda parecer una derrota, descubrir que el mercado no necesita una determinada solución antes de invertir cientos de miles de euros es, en realidad, uno de los mayores éxitos posibles. Validar también significa aprender cuándo decir que no. Esa capacidad evita que emprendedores, inversores y equipos enteros dediquen años de trabajo a proyectos sin futuro comercial.
Pensemos en un dispositivo pensado para traducir automáticamente el lenguaje de las mascotas. Sobre el papel puede parecer una idea muy llamativa, pero durante la validación la comunidad empieza a señalar dudas sobre su utilidad real, su precio y la credibilidad de la tecnología. En lugar de seguir desarrollando un producto condenado al fracaso, el equipo puede descubrir que existe mucho más interés por una herramienta de seguimiento del comportamiento y la salud de los animales. Gracias a ese aprendizaje, el proyecto evoluciona hacia una solución con posibilidades reales de convertirse en un negocio rentable.
Cómo vais a poder aprovechar Ribele
Ribele nace precisamente para convertir toda esta filosofía en una metodología práctica. En lugar de obligar a los creadores a esperar hasta tener un producto completamente terminado, la plataforma les permitirá empezar mucho antes, compartiendo ideas, prototipos, conceptos o primeras versiones con una comunidad interesada en descubrir nuevos proyectos. El objetivo será aprender antes de fabricar, escuchar antes de invertir y validar antes de asumir riesgos económicos difíciles de revertir.
La primera fase estará centrada en la participación de la comunidad. Los proyectos podrán recibir votos, comentarios y propuestas de mejora que ayudarán a identificar qué iniciativas despiertan un interés auténtico. Ese proceso generará una enorme cantidad de información sobre el comportamiento colectivo de los usuarios. Aquí el concepto de crowd analysis cobra especial relevancia, ya que no solo importará cuántas personas apoyan una idea, sino también cómo interactúan con ella, qué argumentos utilizan para defenderla, qué aspectos generan dudas y qué patrones aparecen de forma recurrente. Analizar esos datos permitirá tomar decisiones mucho más informadas antes de avanzar hacia la siguiente etapa.
Cuando un proyecto haya demostrado suficiente interés, Ribele facilitará el paso a la preventa. Esa transición no dependerá únicamente del entusiasmo de su creador, sino de las señales que haya enviado el propio mercado durante la fase de crowd validation. De este modo, la financiación dejará de ser un acto de fe para convertirse en la consecuencia lógica de un proceso de validación exitoso. Y una vez realizadas las primeras preventas, el proyecto podrá seguir creciendo dentro de la propia plataforma, construyendo una comunidad estable y una relación duradera con sus primeros clientes.
Conclusión: La crowd validation es la clave
Durante demasiado tiempo hemos pensado que el mayor reto de cualquier proyecto era encontrar dinero suficiente para empezar. Sin embargo, la experiencia demuestra que la financiación solo resuelve una parte del problema. Lo realmente difícil es construir algo que el mercado quiera comprar, recomendar y seguir utilizando con el paso del tiempo. Ahí es donde la crowd validation aporta un cambio de perspectiva que puede transformar por completo la forma en que nacen los proyectos.
Después de dieciséis años trabajando en el mundo del crowdfunding, la conclusión resulta bastante clara. Las campañas con más posibilidades de éxito no eran necesariamente las que contaban con más presupuesto o mejores recompensas, sino aquellas que escuchaban continuamente a su comunidad y adaptaban sus decisiones a ese aprendizaje. Validar nunca fue un paso secundario. Siempre fue el elemento que marcaba la diferencia entre una simple idea y un negocio con futuro. Lo que cambia ahora es que dejamos de tratar esa validación como un efecto colateral para convertirla en el objetivo principal.
Ribele nace precisamente con esa visión. No pretende sustituir al crowdfunding, sino recuperar su esencia y llevarla un paso más allá. Antes de fabricar, validemos. Antes de invertir grandes cantidades de dinero, escuchemos al mercado. Antes de obsesionarnos con la financiación, asegurémonos de que existe una necesidad real esperando nuestra solución. Porque el futuro del emprendimiento no pertenece a quienes consiguen más financiación, sino a quienes aprenden más rápido de las personas para las que están construyendo. Y eso, en esencia, es lo que representa la crowd validation.
Qué podréis encontrar en el vídeo tutorial
- Qué es la crowd validation en contraposición al crowdfunding.
- Cómo deberíamos entender la crowd validation de proyectos.
- De qué forma aprovechar la crowd validation para proyectos.
Otros enlaces interesantes del vídeo
- Crowd validation en Google.
- Crowd analysis en Wikipedia.
- La landing de Ribele.
- NomadNest.
- Vinga Va.
- New N Acción.
- Brandon Sanderson.
- Pebble y Fitbit en Wikipedia.
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